hábitos de consumo de televisión

hábitos de consumo de televisión

Un tercio de los hogares españoles tiene televisión con conexión a la red

La empresa de investigación Gfk ha realizado una encuesta a nivel nacional para conocer cómo las familias españolas ven la televisión y cuántas de ellas lo hacen al tiempo que navegan por la red. Las conclusiones se han recogido en un estudio titulado “Mercado y consumidor digital, la vida en multipantalla”.

En el trabajo realizado por la consultora se pone en evidencia que más de un tercio de los hogares en España cuentan con un televisor conectado a lnternet, ya sea directamente o a través de otros aparatos como ordenadores, consolas de juegos, sticks USB, tablets e incluso teléfonos inteligentes.

Según las estimaciones de Gfk, durante el año 2013 se venderán en España alrededor de 19 millones de dispositivos. De éstos, alrededor de 2,7 millones serán Smart Tvs mientras que el resto de las ventas corresponderán a otros aparatos conectables. En los próximos cinco años, la cifra total de estos artilugios se espera que llegue a los 100 millones de unidades. Además, se vaticina que en el próximo lustro se seguirá produciendo la convivencia de las cuatro pantallas (televisión, videoconsolas, tabletas y teléfonos con acceso a Internet) en el salón de los hogares españoles.

A pesar de que la penetración de los televisores y otros aparatos conectados en nuestros país es elevada, la gran mayoría de los usuarios confiesan que no lo suelen utilizar para realizar compras online. De los entrevistados, un 70% utiliza la conexión a Internet en el salón realizando búsquedas para obtener información sobre los productos que desea adquirir frente a un 6,4% que aseguraron haber usado este canal para comprar pero tan sólo un 2% de los consumidores declaró no realizar ningún tipo de investigación antes de completar una compra.

La televisión social

Comentar las jugadas del partido con los amigos en el bar o especular sobre la posible evolución de la serie de la temporada con los compañeros de trabajo era hasta hace relativamente poco tiempo lo que se podía entender por las reacciones sociales a la televisión. En la actualidad, estas conversaciones que se producen de forma natural como reacción a lo que el espectador ve en la pequeña pantalla se han trasladado a Internet, creando la televisión social. Gracias a plataformas como Twitter o Facebook, cualquier persona que está viendo un programa en televisión puede opinar sobre él en tiempo real y compartir sus opiniones con personas que estén haciendo lo mismo en sus domicilios.

Los hábitos de consumo de televisión han cambiado drásticamente en los últimos años y es que el televisor ya no es la única pantalla de la que el espectador está pendiente. Algunos estudios apuntan que casi un 70% de la población utiliza su portátil, tableta o teléfono móvil mientras ve su programa favorito y mayoritariamente lo hacen para comentar con sus contactos todo aquello que ocurre en la televisión.

El hecho de que los espectadores conversen en las redes sociales en tiempo real sobre lo que están viendo en televisión no pasa desapercibido para las grandes cadenas que intentan aprovechar al máximo esta nueva forma de consumo de ocio. Pocos son ya los shows televisivos que no muestran en pantalla un hashtag para incentivar a los espectadores a tuitear sobre el programa y ya existen varias iniciativas para realizar mediciones de audiencia precisas a través de los datos que se pueden obtener de las redes sociales. De hecho, en el campo de la obtención, medición y análisis de esos datos de la televisión social donde parece que puede estar una de las bazas para rentabilizar medios como Twitter pues la compañía ha anunciado recientemente la compra de Bluefin, una empresa dedicada a registrar tanto el número de comentarios sobre un determinado programa en tiempo real como el sentimiento general de los mismos.

Sea por la mayor interactividad que se puede generar, la sensación de pertenecer a una gran comunidad de gente con los mismos gustos que provoca en el espectador o las ventajas de cara a adaptar la programación a los intereses del público en plazos más cortos, lo que nadie puede dudar es que la televisión social ha llegado para quedarse.