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Ecommerce: resultados récord en el Black Friday de 2012

El Black Friday es el fin de semana después de Acción de Gracias donde tradicionalmente se realizan más ventas en Estados Unidos. A todos se nos vienen a la cabeza consumidores haciendo colas durante horas a las puertas de los centros comerciales, cuyo objetivo es conseguir los productos con grandes descuentos que los comercios ponen a la venta como gancho para atraer a cientos de clientes a sus tiendas. Esto ha ocasionado una gran oportunidad para el ecommerce.

En los últimos años ya se había detectado una tendencia cada vez mayor de los compradores a buscar esas gangas online en lugar de pasarse todo el día recorriendo las tiendas para adquirir los productos que deseaban.   En este 2012 se ha confirmado que el consumidor prefiere realizar sus compras en sitios de comercio electrónico con descuento a acudir a los establecimientos físicos. Al menos eso se desprende de las primeras cifras de ventas a través de Internet en Estados Unidos en Black Friday.

Con un aumento de un 26% respecto al año anterior, la cantidad de dinero que los norteamericanos gastaron online durante el día de compras por excelencia en USA superó por primera vez en la historia la cifra de los mil millones de dólares. Según los datos proporcionados por comScore, más de 57 millones de estadounidenses visitaron tiendas online el 23 de noviembre, lo que supone un aumento respecto al año anterior de más de un 18%. Además, el lunes posterior, conocido como Cyber Monday, se convirtió en el que más ventas se produjeron de la historia de Internet con una cifra de negocio que alcanzó los 1.500 millones, un 50% más que en el Viernes Negro.

Los consumidores usaron Internet no sólo en sus hogares para realizar sus compras, sino que entre aquellos que llenaron los centros comerciales, muchos eran los que usaban sus smartphones o tabletas para comparar los precios y asegurarse que adquirían los productos al mejor precio disponible en esos momentos.

¿Aún alguien duda de la importancia del ecommerce para cualquier negocio?

Crowdfounding: el futuro de los estudios de mercado

El crowdfounding es una de las mejores maneras de valorar si un nuevo lanzamiento de producto tendría éxito entre los consumidores. Los responsables de marketing que lleven en la profesión unos años recordarán los largos procesos de estudio de mercado a los que se sometía cualquier nuevo producto que se deseaba comercializar. Los costes derivados de la selección de las muestras, las entrevistas telefónicas, los paneles de consumidores y el análisis de todos los datos recogidos, hacían que tan sólo las empresas con grandes presupuestos se pudieran permitir este tipo de investigación.

Internet está cambiando drásticamente acerca de cómo las empresas pueden valorar si un nuevo lanzamiento puede tener éxito entre los consumidores. No sólo existen un gran número de servicios que permiten realizar estudios de mercado de una forma mucha más rápida, accesible y económica sino que si se optimizan las estrategias en las diferentes plataformas sociales, son los propios clientes los que piden a las compañías lo que les gustaría encontrar en el mercado.

A esos nuevos canales de interrelación con el cliente se han sumado en los últimos meses las plataformas de crowdfunding. El funcionamiento de webs como Kickstarter, Lánzanos, Indiegogo o Goteo es similar. Cualquier persona u organización puede proponer la idea de un nuevo producto o servicio que comercializar y todos aquellos que crean que ese proyecto debería ponerse en marcha hacen una aportación económica para que pueda convertirse en realidad. De esta manera, si el proyecto propuesto obtiene el apoyo suficiente, tendrá asegurado el éxito una vez se ponga a la disposición del público general.

Aunque quizás en la fórmula del crowdfounding no tienen cabida las grandes corporaciones, este tipo de iniciativas hacen posible que empresas con menos recursos puedan innovar sin correr grandes riesgos financieros y asegurándose de que la inversión realizada en el desarrollo del producto tendrá un retorno a medio plazo. Y todo esto sin tener que recurrir esos laboriosos y costosos estudios de mercado tradicionales.

Estrategias de marketing que no se deben usar

La sociedad ha cambiado mucho en las últimas décadas y la forma en la que los consumidores se comportan en su vida diaria también lo ha hecho, ocasionando que las estrategias de marketing que no se deben usar se vayan actualizando. La mayoría de los publicitarios de hoy en día no piensan en anunciar los productos tal y como se hacía en la década de los 50 del siglo pasado. Del mismo modo, las estas estrategias de marketing deben adaptarse a la nueva mentalidad y no desarrollar tácticas obsoletas que no les reportarán ningún beneficio a largo plazo.

Uno de los errores más graves es desarrollar el producto o servicio sin tener en cuenta las preferencias de los potenciales clientes. Por muy buena idea que le parezca al dueño de la empresa un determinado producto, si a los consumidores no les gusta, no lo compraran por mucho que nos empeñemos en crear la necesidad.

Otro de los aspectos que hacen que nuestra empresa tenga menos beneficios de los que debería es no integrar los planes de comunicación con las estrategias de marketing y no diferenciar entre acciones offline y online. Hemos de recordar que para el cliente, Internet forma parte de su vida diaria y espera que la marca muestre una imagen unitaria tanto en el mundo físico como en el virtual.

Entre los fallos más destacados para la estrategia global de cualquier compañía se encuentra el no contar con una excelente atención al cliente. Hoy en día cualquier persona puede elegir entre cientos de opciones a la hora de adquirir cualquier producto y en muchas ocasiones la decisión final puede venir determinada por la calidad del servicio postventa. Además, en la gran mayoría de sectores es más importante mantener fidelizado a un cliente a lo largo del tiempo que conseguir uno nuevo. La mejor forma de hacerlo es responder a las posibles incidencias en el tiempo y forma que éste espera.

Por último, la equivocación más común es pensar que marketing es sólo vender. Hay que tener claro que la estrategia de marketing, además de estar enfocada a aumentar las ventas de una empresa, tiene implicaciones en el valor de marca y la imagen de la misma, una variable que siempre ha sido relevante.

El consumidor 2.0

Los teléfonos inteligentes y el acceso a Internet móvil están provocando uno de los mayores cambios en las tendencias de consumo de las últimas décadas, creando la generación del consumidor 2.0. Hoy en día, el cliente ya no acude a las tiendas y se deja aconsejar por el dependiente o el comercial del establecimiento a la hora de adquirir los productos que necesita, sino que la decisión de compra de cualquier bien está basada en una investigación previa de cuáles son las características, ventajas y carencias de cada una de las diferentes opciones que existen en el mercado para cubrir sus necesidades.

La popularización de dispositivos móviles con acceso a la red está permitiendo que los usuarios se acostumbren a disponer de toda la información sobre los productos que estén interesados en adquirir en cualquier momento y lugar. Según demuestran los datos de estudios realizados por Google, aproximadamente un 62% de los consumidores ha usado alguna vez su Smartphone para realizar una consulta sobre lo que está expuesto en las estanterías y así poder decidir cuál de las opciones llevarse a casa. Además, es cada vez  más frecuente que aquello por lo que una persona se ha interesado mientras navegaba con Internet de su teléfono, se compre a través del PC o directamente en la tienda más cercana a su domicilio si tiene stock en ese momento.

Estas nuevas costumbres del consumidor 2.0 provocan que los límites entre el comercio electrónico y las tiendas físicas sean cada vez más borrosas. Ya son muchas las empresas que se han dado cuenta de ello y ofrecen a sus clientes una experiencia que combina tanto la presencia online de la marca como los establecimientos físicos. Las fórmulas para conseguirlo son muy variadas e incluyen desde códigos QR en los lineales para conocer todas las especificaciones técnicas e instrucciones de un producto hasta la posibilidad de realizar el pago online y recoger la compra preparada sin necesidad de esperas en la tienda en el mismo día. Aunque de momento aún no se tiene demasiada experiencia sobre cual de las opciones es la más beneficiosa para el comercio, es indudable que la forma en la que se consumen productos y servicios ha cambiado para siempre.